La limpieza del hogar es una tarea que cada vez más las familias y particulares externalizamos. Tal es el caso, que se ha creado una floreciente economía en torno a esta necesidad que agrupa a empresas y profesionales independientes.
Afirmar que la limpieza a domicilio vive un momento estupendo se cimienta en el hecho de que muchas empresas de limpieza o bien se han especializado en este nicho o lo han incluido dentro de sus servicios.
Está claro que es menos rentable limpiar casas particulares que conseguir la contrata de limpieza de un hospital o de un edificio público. Pero dota a la empresa de limpieza de una base amplia de clientes fieles, que demandan un servicio periódico y duradero en el tiempo.
La vida tan ajetreada que llevamos, y el hecho de que la limpieza no sea una actividad que guste a todo el mundo, ha hecho que contratar a una mujer para que nos venga a limpiar una vez a la semana sea una práctica habitual en los domicilios españoles.
No hay un perfil definido en cuanto a los usuarios que contratan estos servicios. Encontramos desde familias con hijos, hasta profesionales solteros que viven solos. Lo que sí parece haber es un perfil en cuanto a la limpiadora que presta el servicio. El portal de educación Educaweb opina que se buscan perfiles completos.
Principalmente, mujeres de mediana edad (se supone que son más serias), acostumbradas a no dejar las tareas a medias, con atención a los detalles, y con una alta flexibilidad en cuanto a sus funciones. Es decir, que igual que son capaces de realizar una limpieza rutinaria semanal, pueden afrontar una limpieza más a fondo cuando sea necesaria.
Este es un perfil que buscan tanto los particulares que contratan a limpiadoras independientes como las empresas de limpieza para conformar sus plantillas.
Las empresas se adaptan a las necesidades del cliente.
La flexibilidad en el servicio es uno de los criterios más barajados para contratar a una empresa de limpieza. Así nos lo confirman los directores de You Have It Maid, una empresa de limpieza de la Costa del Sol, del Grupo Cleaner Spain, fundado por Kimberly, una joven profesional con una larga trayectoria en el sector.
Esta empresa en concreto, que trabaja para negocios, para edificios de apartamentos turísticos y para particulares, señala que adaptarse a los horarios del cliente es clave para fidelizarlo. Es decir, la limpiadora o limpiador debe acudir el día y la hora fijada por el cliente y el servicio debe estar terminado a la hora acordada.
Por lo general, la limpieza se suele realizar cuando no hay nadie en casa. Cuando los moradores de la vivienda están trabajando o se encuentran fuera. De manera, que cuando lleguen a su hogar, lo vean todo en perfectas condiciones.
No hay nada más incómodo para un cliente que tener que adaptarse a los horarios que tenga libre la limpiadora o la empresa en cuestión. En ocasiones, en las casas tenemos compromisos como puede ser una visita o la llegada de un familiar que viene para quedarse unos días con nosotros, y queremos tenerlo todo listo para esa fecha.
En determinadas zonas de costa, como puede ser la Costa del Sol, la Costa Brava o las Baleares, hasta las limpiadoras hablan idiomas. Son zonas donde hay una población residente de origen extranjero significativa y donde se recibe gran cantidad de turismo exterior. La comunicación entre la profesional y el cliente es fundamental para prestar un buen servicio.
La empresa de limpieza debe estar dispuesta a prestar cualquier tipo de servicio dentro de su área de actuación. Si el cliente está contento con la atención recibida, si necesita una limpieza más específica, como puede ser una limpieza en profundidad de la cocina o limpiar el sofá o la moqueta, se lo pedirá a su empresa habitual.
La importancia de los precios.
El precio del servicio es otro factor importante. Sobre todo cuando estamos hablando de una economía doméstica. En la limpieza el precio se fija por horas. El portal de servicios para profesionales Cronoshare indica que el rango de la hora de trabajo en la limpieza en España se paga entre los 10 y los 15 € por hora.
Ahora bien, también señala que el precio de este servicio está determinado por varios factores. Uno de ellos es la ubicación de la vivienda. No se cobra lo mismo por limpiar un piso en el barrio de Salamanca de Madrid que en un pueblo del sur de la provincia. Aquí influye el nivel adquisitivo del cliente, pero también la relación entre oferta y demanda y el nivel de precios generales de la zona.
La distancia y el transporte también suele encarecer el servicio. Si el profesional debe desplazarse para efectuar la limpieza, el precio de la hora se encarece de media entre 2 y 3 euros.
Por otro lado, los servicios regulares, como puede ser ir a limpiar todas las semanas, o las limpiezas que implican muchas horas, suelen dar lugar a arreglos entre las partes que favorecen un abaratamiento del precio por hora.
La experiencia del profesional es otro de los factores que influyen en el precio del trabajo. Alguien sin experiencia suele cobrar menos que otra limpiadora con una experiencia dilatada y con buenas referencias de sus clientes. Aquí también influye que el nivel de exigencia tampoco es el mismo.
No podemos exigirle a una chica de 17 años, que es su primer trabajo, que nos deje la casa, pagándole 7 € la hora, igual que a una profesional que lleva toda su vida en el sector y que nos va a cobrar 15 €/hora.
Limpiadora o empresa.
Este es el dilema que se plantean todos los particulares que contratan un servicio de limpieza. ¿Qué es mejor, contratar a una limpiadora particular o contratar una empresa?
Contratar a una limpiadora independiente nos permite tener un trato más directo con la trabajadora. Asegurarnos de que nuestras orientaciones y exigencias le lleguen directamente, sin intermediarios. Ahora bien, la ley nos obliga a darle de alta en la seguridad social. Un sobrecoste y una responsabilidad que todos los clientes no están dispuestos a cumplir. Si la profesional tuviera un accidente mientras está limpiando nuestra casa, podríamos meternos en un serio problema.
La otra dificultad aparece cuando la limpiadora habitual cae enferma o le surge un imprevisto que le impide prestar el servicio.
Estos problemas no existen cuando tenemos contratada una empresa de limpieza. No tenemos la obligación de dar de alta a nadie en la Seguridad Social, ni el servicio se ve afectado por una situación inesperada.
En los hechos funciona igual contratar a una limpiadora autónoma que a una empresa. Nosotros pagamos un precio por las horas de trabajo. Solo que en el caso de las empresas, en lugar de hacerlo directamente al trabajador, se lo pagamos a la compañía.
La empresa de limpieza es la encargada de dar de alta a sus trabajadoras, de organizar los servicios de limpieza y de pagar los sueldos.
Visto en perspectiva, para un particular es más cómodo contratar a una empresa que buscar una limpiadora. Nos evitamos posibles quebraderos de cabeza.
Criterios para contratar una empresa de limpieza.
Partamos de que nos hemos decantado por contratar una empresa para que nos limpie el domicilio. ¿En qué debemos fijarnos para que sea la empresa adecuada? Estos son algunos criterios a tener en cuenta a la hora de hacer la selección:
- Experiencia y reputación. Es importante buscar empresas con una trayectoria impecable y con buenas valoraciones de sus clientes. Las reseñas online y las recomendaciones de conocidos son un buen punto de partida.
- Servicios ofrecidos. Debemos comprobar si la empresa nos ofrece los servicios que necesitamos y los que podemos necesitar en un momento dado: Limpieza semanal periódica, pero también limpiezas especiales como limpiar cristales, limpieza en profundidad de cocina y baños, tapicerías, etc.
- Personal cualificado y de confianza. Pregunta si los empleados están formados, si pasan procesos de selección rigurosos y si la empresa se hace responsable en caso de que surjan problemas. La confianza es fundamental al entrar a un extraño en una vivienda particular.
- Seguro de responsabilidad civil. Es importante que la empresa tenga un seguro de responsabilidad civil que cubra posibles daños en tu hogar o pérdidas.
- Flexibilidad horaria. El servicio debe adaptarse a tus horarios y la empresa debe poder cubrir los días y horas que más te convengan.
- Contrato claro y transparente. Antes de empezar, pide un contrato o un presupuesto por escrito donde se especifiquen los servicios incluidos, la frecuencia, el precio y las condiciones. Si contratas a una empresa siempre debe haber un contrato de por medio.
- Relación calidad-precio. Por último, debes valorar la relación calidad-precio. No te fijes solo en el precio más bajo. A veces conviene pagar un poco más si eso asegura una calidad continua en el servicio.
El que la limpieza a domicilio pase por un buen momento es beneficioso para los ciudadanos. Tenemos una mayor oferta donde escoger y una mayor calidad en el servicio.

